Salud y Alimentación

La cocina patas arriba

Cuando regresé de mis vacaciones navideñas volvía con unas ganas terribles de plantearme muchos objetivos para este 2019, la verdad, aún no he tirado la toalla pero cuando uno tiene la cocina patas arriba por circunstancias de la vida, todo se complica para cumplir mis propósitos.

Os cuento, en Enero por fin me diagnosticaron la lesión del túnel carpiano en mi mano derecha, las horas de cocina que una lleva encima finalmente salen a la luz y tuve que pasar urgentemente por quirófano para operar, un nervio hemorrágico al límite y muchas horas con los cursos de cocina que en los últimos meses parecían maratonianos. No quedó de otra que hacer una frenada en seco para Mi Gourmetta y recuperar mi mano lesionada, reposo absoluto y la poca actividad que me podía permitir la acaparaba un bebé de 1 año.

Por circunstancias de la vida, de nuestra vida, vivíamos en México temporalmente por trabajo, sabíamos que próximamente llegaría un cambio de ciudad y de Estado. Pero el cambio al final fue más brusco de lo imaginado, nuevamente cambio de país, esta vez a Colombia.

Juntamos la operación urgente, la recuperación con la mudanza, cambio de país, adaptación, cambio de casa, de cocina, de vida, de día a día…y todo esto lo combinamos con un bebé hiper demandante, imaginar una mezcla muy explosiva…porque ahí estaba yo. Al final nos plantamos pasada la semana santa y no podéis imaginar que aún tengo mi vida patas arriba y ¡cómo no! también la cocina.

Es increíble, casi dos meses después, pero aún mi mudanza no ha llegado, y con ella todas mis cosas de la cocina, a parte por supuesto la nevera, porque vivir sin nevera y sin mis cacharros está siendo como subir al Everest en tacones, una auténtica calamidad y un sufrimiento casi diario.

Quería contaros mi experiencia de cómo vivir sin nevera en estos tiempos, porque uno aprende y no precisamente a conservar mejor, sino que aprende a tener que organizarse de una manera muy diferente a cómo lo hacía. Y es que las circunstancias apremian y son las que mandan sobre la vida que nos toca llevar.

Comprar casi seguro a diario o cómo mucho cada 2 días, pero seguro día sí y día también pasas por la caja del supermercado soltando la cartera por culpa de que jamás has vivido sin una máquina que enfría a tu demanda.

Cocinar raciones justitas y bien contaditas para que no sobre nunca, esto ya es de Máster, porque siempre cociné para que sobre y bien, después envasaba al vacío, congelaba o dejaba unos días al fondo de la nevera para revivir las sobras en otra receta. Esto para mi ha sido muy complicado, unos días hemos quedado con hambre, otros días atascados para no tirar la comida (sigo siendo una antigua y antes reviento que tirar comida).

Por supuesto que a estos condicionantes le tenemos que sumar que el menaje de cocina existente es una cazuela Le Creuset de unos 6L y una sartén de 20 cm, con esto hay que preparar todos los días desayuno, comida y cena. Si alguna vez en la vida queréis plantearos retos podéis ir limpiando o eliminando menaje imprescindible de la cocina y mantenerlo por un mes o mes y medio, acabaréis desquiciados seguro o casi diario comiendo lo mismo. Pero el mejor reto es que no podemos repetir platos ni menús, así que supone un quebradero de cabeza importante.

A día de hoy, puedo decir que sí, se puede vivir sin nevera, comprando diario, cocinando justito y cambiando el menú, a pesar del menaje escaso. Pero, no os imagináis la de tiempo que se pierde, de todos los cursos que he impartido de planificación muchas de vosotras me planteabais que vuestra organización, casi nula pasaba por alguna de estas circunstancias anteriormente citada.

Merece mucho la pena invertir tiempo en aprender a planificar nuestro tiempo en la cocina, y ahora sí que lo he vivido en mis carnes. Nosotros no estamos comiendo fuera porque me escurro bien el cerebro para hacer menú variado aunque muy sencillo y después de vivir 1 mes en hotel, estamos evitando comer fuera porque nos ha cansado mucho. Pero alguién que no tenga suficientes ideas o muchas tablas en la cocina, termina comiendo muchos días fuera de casa en estas circunstancias o tirando mucha comida a la basura y así es muy complicado llevar una alimentación equilibrada, sana y sostenible.

Es importante que nos demos cuenta que para comer saludable es imprescindible una planificación semanal en la compra y la cocina, independientemente del menaje que tengamos o las circunstancias que nos rodeen. Siempre hay formas de adaptar nuestra vida a una cocina que tenga comida rica y equilibrada.

Yo espero que me queden solo unos días sin menaje y sin nevera, mientras tanto en mi cabeza retomo todos mis propósitos para este año y empezaremos de nuevo a darle caña a la cocina, ahora sí en Bogotá.

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2 Comentarios

  1. Ana dice:

    De esto seguro saldrá algo renovado y mucho mejor. Ánimo y la mejor de las vibras. Los echamos de menos.

    1. Beatriz dice:

      Muchas Gracias Ana!!!! Nosotros también os extrañamos mucho la verdad😪

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