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Pan de Muerto

Si hay una fiesta que me gusta en México es la de los Muertos. Es mi favorita sin lugar a dudas y para mi representa mucho del carácter de los mexicanos, reírse de la muerte con disfraces, flores, color, ofrendas y alegría es la mejor opción para demostrar al mundo que México es pura alegría.

El pan de muerto nace en torno a la época de los sacrificios humanos y se acentúa con la llegada de los españoles en el siglo XVI. Era un ritual antes de la conquista ofrecer a una princesa a los dioses, su corazón aún latiendo se metía en una olla con amaranto y quién dirigía el sacrificio mordía el corazón como agradecimiento al Dios.

Los españoles no toleraron estos sacrificios y con el rechazo crearon un pan de trigo en forma de corazón bañado de azúcar pintada de rojo, imitando la sangre de la doncella.

El pan de muerto tiene formas diferentes en torno a la muerte dependiendo del Estado, en Oaxaca por ejemplo es un pan de yema que se le incrusta una figura simulando al muerto al que se le ofrece, en el Estado de México, Michoacán o en Puebla existen otras variedades con la forma de la cara en vez del clásico cráneo con los cuatro huesos en el contorno, se le añade ajonjolí, etc.

Yo os he realizado la receta más clásica conocida del Pan de Muerto, el que yo he conocido y probado cuando llegué a México por primera vez, os recomiendo que la hagáis sino lo habéis probado nunca porque es sencilla y dista muchísimo de la opción comprada.

Imagen del final feliz que os espera:

INGREDIENTES:

120 gr Azúcar

1 Cáscara de 1 naranja sin la parte blanca

200 gr de Leche y un poco más para barnizar el pan antes del horno. Temperatura ambiente.

1 Sobre de levadura seca instantánea (tipo Royal) o 15 gr de Levadura prensada fresca.

150 gr Mantequilla pomada

3 Huevos

1 Cucharada de esencia de azahar si lo haces en España.

2 Cucharadas de esencia de azahar si lo haces en México.

600 gr de Harina de Repostería

1 Pizca de sal

Cuando esté terminado el pan, necesitaremos un poco más de mantequilla pomada y azúcar para espolvorearlo.

VAMOS AL LÍO:

En un procesador ponemos el azúcar y la cáscara de naranja y pulverizamos a máxima potencia, añadimos la leche, la levadura y mezclamos. Vertimos en una cazuela y le aportamos un poco de calor para activar la levadura, no debe cocer sólo tiene que atemperarse, menos de 50ºC.

Reservamos en un bol y le incorporamos la mantequilla, los huevos, la esencia de azahar, la harina y la sal, la sal siempre sobre harina sin contacto con la levadura. Movemos bien y amasamos el conjunto durante un rato para que se mezclen bien todos los ingredientes y una vez mezclados dejamos reposar.

Este es el truco: debe fermentar por al menos hora y media, depende de la temperatura de tu cocina, pero te doy algún truco para ayudarte en el fermentado, envuelve al bol con una toalla gruesa que de calor, un par de vueltas y después lo metes en una bolsa gruesa que lo aisle de posibles corrientes de aire. La masa debe doblar su volumen.

Una vez fermentado el pan, amasamos de nuevo un poquito, menos que antes y hacemos una bola, reservamos un poco para hacer los huesos y la bola.

Yo he utilizado una charola de horno redonda con el diámetro justo del pan, quería evitar que el pan con el calor del horno se cayera, de esta forma limitando su diámetro la ayudamos a que suba en volumen hacia arriba y nos quede mucho más esponjoso por dentro.

Charola engrasada con mantequilla ponemos el pan, para formar los huesos dividimos el trozo reservado en 3 partes, con una formamos una bola y con las otras dos las vamos rodando bajo los dedos para formar los huesos, colocamos sobre el pan como os indico en la imagen.

Barnizamos la bola con leche y dejamos fermentar por otros 30 minutos, un poco antes de terminar precalentamos el horno a 180ºC.

Horneamos por unos 40 minutos a 180ºC, una vez listo sacamos y barnizamos con mantequilla y espolvoreamos el azúcar para que se quede pegado. Listo para degustar con un rico desayuno o café/ chocolate caliente. Os dejo vídeo del momento más delicioso de este pan dulce, cuando comprobamos lo esponjoso que ha quedado.

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