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Pastel de Calabacitas

Hoy vengo con un pastel que vais a poder ver y comprobar cómo se sacan ideas de restos que tenemos siempre por la nevera rodando hasta que en algún momento se ponen malos y acaban en la basura. Con estos pasteles evitamos la basura.

En esta señora casa no tiramos nada, intento siempre mover mucho la despensa por las fechas de caducidad y la nevera también la roto bastante. Intentamos tener desperdicio cero y hacemos un aprovechamiento de los alimentos lo más óptimo posible. Ya os digo de antemano que se puede, aunque comas pocos días en casa y hayas comprado para un ejército, también se puede.

Cuento una frase de mi abuela muy oportuna para estos casos, porque además es muy cierta, decía: «no es mejor cocinero el que bien cocina, sino el que cocina bien con los restos de la nevera». Y si soy sincera es todo un arte sacar platos de la manga con los restos que van quedando por la nevera, lo saben muy bien las amas de casa cuando hacen ese reparto y equilibrio perfecto entre la compra semanal y otros gastos de la casa y los jóvenes recién independizados que suelen vivir con una mano delante y otra detrás.

Este pastel ha salido de unas setas casi abandonadas a su suerte en el fondo de la nevera. Unas calabacitas o calabacines que rodaban por el cajón de las verduras sin fin alguno, los compré a buen precio y el por si acaso. Camote asado o boniato que sobró del pastel cremoso de chocolate, tenéis la receta aquí, y zanahorias asadas al romero que siempre suelo tener listas.

Con todos estos restos, sólo faltaba decidir la forma del pastel y algún video rápido de los que rondan por la red a modo de cocina mágica imposible, me dieron alguna idea.

Os aconsejo que os compréis una mandolina, no soy muy amiga de compras compulsivas en electrodomésticos o cacharrería en la cocina y si os aconsejo algo, intento hacerlo con criterio y una mandolina es una buena inversión os lo aseguro. Es mejor tener tres electrodomésticos buenos que tener una cacharrería al completo sin buen fin.

Aquí os paso la receta con el paso a paso.

INGREDIENTES (4 personas)

4 Calabacitas, depende mucho del tamaño.

2 Cebollas blancas cortadas en juliana

1 Bandeja de setas

150 gr Puré de camote asado y zanahorias asadas al romero

80 gr Harina integral de trigo

600 ml Leche de almendras sin azúcar

Aceite de oliva, sal, pimienta negra y comino molido

VAMOS AL LÍO:

Cortamos con la mandolina las calabacitas a la larga, dejaremos el primer corte y el último para picar con las setas. Recomiendo cortarlas finas para que seamos capaces de enroscar la loncha haciendo un rollo. Ponemos en una fuente y reservamos.

En una sartén con tres cucharadas de aceite de oliva ponemos a dorar lentamente la cebolla en juliana, este proceso es lento, para caramelizarla lentamente y sin ayuda de azúcar, así que remover constantemente y el fuego lento. Cuando esté a la mitad la cebolla ponemos las setas cortadas también en juliana y continuamos moviendo, finalmente añadimos los despuntes de las calabacitas en juliana. Lista la verdura cuando esté todo meloso al moverlo, ponemos un punto de sal y media cucharadita de comino molido.

Rellenamos los rollos de calabacita con la verdura pochada, coronamos con el puré de camote y zanahoria asada, yo le puse como 1 cucharada por rollo. Os doy la opción de poner queso rallado por encima en caso de no tener puré.

Para la salsa bechamel ligera, tan fácil como poner unos 50 ml de aceite de oliva en la sartén, calentar y echar la harina integral, dorar y después ir echando la leche de almendra lentamente y sin dejar de remover para deshacer los grumos de harina. En unos 20 minutos de cocción la salsa ya está ligada y cremosa, añadimos sal y mienta negra, lista para usarse y cubrir por completo la fuente.

Para aquellos que les cueste dejar una bechamel fina y sin grumos, os paso un truco, al finalizar meterla en la procesadora para integrar bien los grumos de harina y deshacerlos. En estos momentos me acuerdo de mi madre que me dice siempre: «Hace falta un don especial para que la salsa quede bien fina sin grumos y sin batidora».

Ponemos la fuente al horno en convección a 180º C por 20 minutos y después 5-10 minutos de grill para dorar la superficie. Cada horno un mundo, siempre os digo vigilar este paso. No olvidemos que la calabacita no tiene ninguna cocción y el tiempo del horno es necesario para que se cocine un poquito. Ojo que debe quedar firme.

 

Pues con este pastel quiero demostraros que se pueden hacer mil platos con restos, podéis rellenarlos de cualquier verdura que tengáis por la nevera, incluso de carne para aquellos que no puedan vivir sin ella.

 

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