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Salsa Tzatziki

Hablar de esta salsa es recordar todo Oriente Medio, por ser una salsa muy consumida en esta zona e incluso llegando hasta la India.

Parece ser que el origen de la salsa se encuentra en Turquía, pero debido a las rutas comerciales por Oriente Medio se fue popularizando y extendiendo a otros países dando pie a pequeñas modificaciones en la receta para adaptarse los ingredientes a sus gentes y a sus gustos.

Yo me declino por la versión Griega, puesto que es la primera salsa que probé y que gracias a un viaje, hace muchos años descubrí en Atenas. Aún recuerdo este viaje y además de las maravillas arquitectónicas de la ciudad jamás olvidaré los puestos callejeros de comida dónde a diario desayunábamos, comíamos y cenábamos un pan de pita relleno de cualquier ingrediente al gusto y rociado de salsa Tzatziki deliciosa. Aquí comenzó mi delirio por esta salsa.

Si bien los ingredientes básicos son el yogur griego y el pepino, hay ingredientes que se pueden modificar a gusto del consumidor, como antaño hicieron los viajeros en las rutas comerciales. Si preparo esta salsa para algún plato con salmón desde luego que su hierba aromática será el eneldo, mientras que si la preparo para unas tostadas, unas verduras asadas o una ensalada me declino por la menta o la hierbabuena que da un toque más fresco a la salsa.

Sin dar pie a más filosofía os enseño esta sencillísima receta que hará que empecéis con muchas más ganas la semana.

INGREDIENTES:

250 gr Yogurt griego (sin azúcar, este requisito es imprescindible).

200 gr Pepino semipelado rallado y muy bien escurrido.

2 ud Dientes de ajo pequeños.

1 Puñado de hojas de Hierbabuena o Menta.

Jugo de 1 limón, Sal y Aceite de Oliva.

VAMOS AL LÍO:

Tan sencillo como rallar el pepino y escurrirlo muy bien usando un colador, este paso es fundamental puesto que si nos lo saltamos nos aguará la salsa y perderá consistencia.

Una vez escurrido lo mezclamos con el yogurt griego, le añadimos los ajos muy picaditos y la hierbabuena o menta muy picada. Movemos bien y le ponemos el limón, la sal y un chorrito de aceite de oliva.

Lo dejamos macerar por unas 3 horas mínimo antes de consumir, para que los sabores se fusionen.

Quiero citar que para aquellos que el ajo no sea de su agrado, se ponga solo 1 ajo e incluso no dudéis en quitarlo, se trata de que las recetas gusten a todos y adaptarlas a nuestro paladar para que añadir sabores nuevos sea mucho más fácil.

Esta salsa la hice el otro día para acompañar el desayuno como podéis ver en la foto que os adjunto. La base una tostada de pan integral multicereal, rociado con aceite de Oliva, carpaccio de tomate rojo y la salsa por encima.

Las aplicaciones para esta receta son infinitas y más, con las verduras asadas queda de lujo, espero pronto haceros una espléndida receta con verduras. Con el salmón ahumado o en tártar también son grandes amigos y por supuesto en ensalada como aliño.

Sin más, buenas vibras para empezar la semana con ganas!

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2 Comentarios

  1. Dina Camberos dice:

    Riquísima !!! Es una salsa súper versátil, el tiempo de elaboración es mínimo 😱No puede faltar en mi cena , me ha encantado😍😍😍

    1. Beatriz dice:

      Si es muy versátil y marida muy bien con muchos platos, te animo a que la pruebes con los falafel que hemos hecho hoy en el curso, te sorprenderás lo bien que se llevan 😉

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