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Tomate Frito Mexicano

Hoy os traigo una receta más que sencilla. No tiene ningún misterio enseñaros a hacer una salsa de tomate frito, pero para mi sí tiene misterio fusionar dos recetas muy clásicas y tradicionales, una de cocina española con otra de cocina mexicana.

Siempre ando en la búsqueda de sabores intensos y algo diferentes con muchas mezclas que hago, no siempre lo consigo. Pero en este caso, he cruzado la receta más tradicional del tomate frito español con los chiles deshidratados que se ponen en una de las salsas de tomate mexicano.

Os lanzo mi manera de proceder con la salsa de tomate porque seguro que a muchos os vendrá muy bien, aprovecho la semana y la época en la que los tomates son buenos y baratos, esa semana cocino cada día una y las voy envasando al vacío en botes de cristal que después utilizaré durante largo tiempo. Así consigues ahorrar mucho tiempo además de comer un tomate frito delicioso casero que siempre tendrás disponible en la alacena.

 

Os explico en la receta las diferencias y cómo mejora el sabor.

INGREDIENTES:

1 ud Cebolla blanca mediana en brunoise

6 ud Dientes de ajo picados pequeños

1 Kg Tomates rojos maduros

2 ud Chiles anchos

2 ud Chiles guajillo

3 Cucharadas de Aceite de Oliva

Sal, Pimienta negra

VAMOS AL LÍO:

En una sartén ponemos a dorar con el aceite, la cebolla y el ajo. Mientras abrimos los chiles, desvenamos y eliminamos todas las pepitas, en el fuego de gas les calentamos un poco sin llegar a cambiar su color, ojo no nos pasemos de calentar a tostar porque podemos cambiar el sabor final, amargando el conjunto, se trata de calentar el interior del chile para abrir sus aromas y si estamos atentos lo notaremos por el olor.

Mientras en el procesador ponemos los tomates en trozos y añadimos el chile, y lo procesamos a máxima potencia junto con la sal y la pimienta negra.

Cuando tengamos ya lista la cebolla y el ajo, bien doraditos, le añadimos la salsa de tomate licuada, llevando el conjunto a unos 100ºC para que cueza lentamente sin grandes borbotones durante mínimo unos 30 minutos. Dejaremos cocer hasta que tengamos la textura deseada, todo depende de la evaporación del agua del tomate.

En mi casa nos gusta bastante espeso si la utilizamos para pasta como es el caso de la fotografía que os adjunto. Si esa salsa la utilizaré como complemento de otra receta quizás dejo incluso el tomate martajado, o la dejo más caldosa.

Como existen infinitas salsas de tomate mexicanas, más en un país tan grande que en función de los estados y del platillo pueden darse recetas diferentes, para una salsa mexicana la diferencia radica en freír antes la cebolla y el ajo, además de que aumenta la cantidad de estos ingredientes. Para una salsa de tomate española la diferencia radica en poner los chiles desecados.

 

Espero que os animéis a fusionar estas dos salsas típicas de la cocina tradicional de ambas cocinas que no tienen desperdicio y que le encontréis un punto intenso único como nosotros en casa se le hemos encontrado.

 

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